Esta iniciativa busca derribar las barreras lingüísticas de niños y niñas y el miedo al noruego mediante el juego, el humor y la curiosidad de los dichos populares. El libro, ilustrado por la chilena Diana Nieto, propone una vía de integración que nace desde la empatía y la experiencia de un equipo de mujeres latinoamericanas.
La semilla de este proyecto germinó en la Casa de la Literatura de Trondheim, donde Navarro comenzó a impartir talleres lúdicos dirigidos a niñez de diversos orígenes, incluyendo comunidades de Irán, Eritrea, Siria y Latinoamérica, entre otras. Durante estas sesiones, la autora descubrió que aprender los modismos locales es un método y un atajo lingüístico divertido, que permite a toda la familia comprender la cultura cotidiana de manera acelerada y sin las presiones de un aula formal. De esta observación nació este libro Gladlaks, al que la autora define como un personaje que es alegre y juguetón.
Los dichos populares dependen del contexto
Los dichos populares son, en esencia, reflejos del entorno geográfico, los recursos y la historia sociocultural de un pueblo. Por ejemplo, mientras que en América Latina una tarea sumamente sencilla se define como "pan comido", su equivalente noruego es bare blåbær - solo arándanos-, una fruta silvestre abundante y fácil de encontrar en los bosques nórdicos. Asimismo, expresiones tradicionales noruegas referidas a dar vueltas a un asunto sin llegar al punto están ligadas al plato tradicional havregrøt, una papilla de avena con mantequilla y azúcar en la mitad, vinculándose históricamente a una época en la que la mantequilla era un lujo escaso. Comprender estas metáforas no solo expande el vocabulario, sino que permite a los nuevos residentes entender el sentido del humor local y participar plenamente en las conversaciones diarias.
El corazón metodológico del libro late a través del juego y de su entrañable personaje principal: un ajolote mexicano, animal que ya es popular entre la infancia gracias a videojuegos como Minecraft y Pokémon. Este entrañable anfibio sirve como un ancla cultural para la niñez de múltiples orígenes. La dinámica lúdica transforma el aprendizaje en un proceso interactivo donde los infantes no son receptores pasivos, sino participantes activos que comparten la sabiduría popular de sus propios países de origen, generando un espacio de resiliencia y pertenencia mutua.
Faltan herramientas para la niñez migrante
A pesar de las diversas políticas de integración que existen en Noruega, la literatura adaptada para la infancia con trasfondo extranjero suele ser un sector postergado. Navarro advierte que la infancia migrante y refugiada constituye un grupo con necesidades pedagógicas muy específicas que requieren materiales actualizados. Gladlaks se presenta como una respuesta directa a este vacío, ofreciendo un recurso que estimula la lectura recreativa y dota a los niños de las herramientas idiomáticas necesarias para comprender caricaturas, libros y conversaciones cotidianas.
Finalmente, Gladlaks y las palabras extrañas se consolida no solo como un libro didáctico, sino como un puente afectivo e intercultural levantado por mujeres latinoamericanas en Noruega. La obra, editada bajo el sello de Palabra que dormía, tendrá su lanzamiento oficial durante la primera semana de septiembre en la misma Casa de la Literatura de Trondheim que vio nacer la idea. Este esfuerzo colectivo demuestra que, más allá de la gramática y los tecnicismos, la verdadera inclusión de una comunidad se teje a través de la risa, el juego, la empatía y la capacidad de compartir las historias que habitan detrás de cada palabra.
Escucha más sobre este interesante tema en entrevista con Elizabeth Navarro y Araceli Gutiérrez en el programa Female Gaze.





