Decía uno de ellos: -Sí, a mí también me trajeron de Dinamarca en el techo de un auto. Me habían elegido por ser hermoso, de porte distinguido y medidas apropiadas al interior de una casa. Hacía frío, pero como estamos acostumbrados a ello, me molestaba el envoltorio de plástico que apretujaba mis brazos-. –Liberado ya de amarras fui instalado en un lugar de privilegio y adornado con guirnaldas y luces de colores, globos, figuritas hermosas de todo tipo y una estrella luminosa arriba en la cúspide que me hacía sentir como un príncipe-.
-Todo era felicidad, alegría, risas y juegos en torno a mí. Mientras los niños colgaban con sumo cuidado los adornos, los mayores ubicaban los regalos bajo mi alero y un pequeño pesebre albergaba al Niño Dios rodeado de animales. Los tres Reyes Magos, Gaspar, Melchor y Baltazar ponían también allí los presentes de oro, incienso y mirra traídos del oriente, guiados por la estrella que adornaba mi cabeza-.
-Pasaron los días, desaparecieron los regalos y poco a poco fueron abandonando el lugar sagrado los Reyes Magos y los animales que acompañaban el nacimiento. Se apagaron las luces intermitentes y no hubo más algarabía infantil. Se pusieron graves los rostros de los adultos, me arrancaron a tirones del pedestal en que estaba y sin miramientos me arrastraron a la calle y me dejaron tirado en este lugar-. –Ahora siento frío, pero es el frío de la muerte cercana. Fue muy grande mi felicidad y pensé que duraría eternamente. No sabía que la bondad, la delicadeza y el amor con que me trataron se trocaría en desprecio cuando el tiempo de esa Feliz Navidad hubiera terminado-.
-Y el próximo año (dijo finalmente aquel infeliz arbolito) serán otros seres como yo los que sufrirán este escarnio, después de haber sido coronados con la estrella de Belén-.
Jorge Romero, periodista de Radio Latin-Amerika
Al respecto, este comentario de Yarire Romero.
Me es muy extraño que se permita cortar árboles, independiente del motivo o excusa que se use
y más terrible aún que después se tire a la calle. Acciones como esa hablan muy mal de la calidad humana y del poco respeto que hay por el medio ambiente, realmente es una pena que el hombre no valore el gran regalo que nos hace la naturaleza cada día y en especial los árboles.
Creo importante señalar que hay personas que no saben que tres árboles producen el oxígeno que una persona respira durante un año y hay que ser parte de el grupo que ama y respeta la naturaleza.
Espero pronto existan leyes que multen el corte de los árboles y haya más especies protegidas en este caso el pino necesita protección y esta tarea que es de todos cuente también con el apoyo de las autoridades, para que la próxima navidad sólo haya árboles felices.

