El triunfo asegura a Lula, de 80 años, un cuarto mandato no consecutivo y rompe una tendencia vigente desde 1989: es la primera vez que un postulante que terminó segundo en la primera vuelta —donde Bolsonaro lideró con el 47,03% frente al 45,16% del mandatario— logra dar vuelta el resultado en el balotaje, consolidando una diferencia final superior a los cuatro millones de votos.
La jornada estuvo marcada por tensiones operativas luego de que el TSE extendiera por dos horas el cierre de las urnas ante irregularidades en el transporte público en urbes como São Paulo y Salvador de Bahía. La decisión judicial desató críticas desde el comando de Bolsonaro por presunta intervención judicial, mientras que la Policía Federal abrió investigaciones y ordenó la detención del secretario de Movilidad de Salvador.
Lula asumirá funciones el 5 de enero de 2027 bajo un nuevo marco constitucional y deberá lidiar con un Congreso de mayoría opositora, encabezado por el Partido Liberal (PL), que aseguró la mayor bancada del Senado.
Amplio respaldo de la diáspora y resultados en Noruega
El voto de los brasileños residentes en el exterior se inclinó de manera contundente por la reelección del mandatario. De acuerdo con los cómputos oficiales preliminares fuera del país, Lula obtuvo el 58,56% de los votos válidos frente al 41,44% de Bolsonaro, imponiéndose en al menos 48 naciones contra 15 de su contendiente.
En Noruega, donde 2.185 ciudadanos estaban habilitados para sufragar, la ventaja oficialista fue especialmente amplia: Lula da Silva concentró el 76,78% de los apoyos (820 votos), frente al 23,22% (248 votos) alcanzado por Flávio Bolsonaro.
Con información de Radio Universidad de Chile, La Jornada, BBC y DW.



