¿Entiende la sociedad en general lo que implica huir de una guerra?
La gente entiende que la guerra es dolorosa y difícil, pero muchos olvidan los recursos y capacidades que los refugiados traen consigo. Francine señala que los refugiados no son hojas en blanco. Antes de verse obligados a huir, muchos de ellos eran personas adultas con carreras universitarias largas, trayectorias profesionales y puestos como directores u otros cargos. -Aunque uno tenga que huir a un nuevo país, las competencias adquiridas a lo largo de toda una vida no desaparecen.
La trampa de la compasión «Pobrecito de ti»
En las redes sociales y en el debate público, a menudo se reduce a los refugiados y migrantes a una condición pasiva de receptores de ayuda. Francine señala que muchos de los que huyen han vivido toda una vida con un alto nivel educativo y una sólida carrera profesional a sus espaldas. Considera sumamente triste que personas que han trabajado como directores, especialistas técnicos o que han ocupado otros puestos de alta dirección lleguen a Noruega y se encuentren con que su carrera profesional ha terminado repentinamente por ser vistos como pobres desvalidos.
Cuando la sociedad trata a profesionales adultos como si no pudieran hacer nada, con el tiempo la gente empieza a creerse esa propia impotencia. Precisamente esa es la trampa que Francine quiere romper al recordar que las competencias no desaparecen aunque uno tenga que huir.
Lo triste es llegar a Noruega y ser visto como un pobrecito que no puede hacer nada, y simplemente dar por terminada tu carrera.
Se abrió su propio camino
Cuando Francine llegó a Noruega, su mayor sueño era ser periodista, un anhelo que tenía desde joven y que ya había comenzado en la universidad en Burundi. Pero al hablar de sus planes, fue recibida con escepticismo. En lugar de animarla, la gente opinaba que sería demasiado difícil y que era mejor que aceptara un trabajo de limpieza o en una residencia de ancianos.
Francine cuenta que cuando las personas dan este tipo de consejos, provocan que muchos comiencen a creer que no sirven para otra cosa. Para ella, en cambio, la experiencia se convirtió en una fuerte motivación. Se negó a rendirse y hoy ha creado sus propios espacios: la organización Unity Spark, la revista Unity Magasin, ha escrito libros y fundó el festival y plataforma de moda Bergen Fashion Week, una semana entera dedicada a la diversidad, la moda sostenible y la innovación.
¿Sientes que has logrado todo lo que deseas?
No, ni de lejos. Quiero más estabilidad y quiero tener un mayor impacto a nivel nacional e internacional. Llevará algunos años, pero no me rindo.
Redes de contactos por encima de solicitudes
La propia Francine experimentó lo agotador que era enviar incontables solicitudes y recibir rechazos todos los días. Descubrió que enviar currículums tradicionales rara vez funciona cuando tu nombre resulta extraño para los empleadores. A su juicio, construir una red estratégica de contactos es mucho efectivo que dedicar el tiempo a enviar cientos de solicitudes, dado que muchos de los puestos de trabajo más relevantes en Noruega rara vez se publican en Finn.no, sino que se asignan a través de contactos.
A través de su tesis de maestría sobre emprendimiento, descubrió que las personas con antecedentes de inmigración son en realidad, hábiles emprendedores. Mediante Unity Spark, Francine trabaja para que emprendedores multiculturales tejan redes de contactos, encuentren mentores y recuperen la fe en sus propias capacidades. En lugar de esperar a que otros te abran las puertas o te den una oportunidad, sostiene que la solución reside en ocupar un lugar y crear tus propios puestos de trabajo.
Pensé que no podía quedarme esperando a que alguien viniera a salvarme. Si no me das un trabajo, yo creo mi propio puesto. Muchos te dirán que es difícil, pero no escuches a nadie.
Escucha el pódcast Female Gaze aquí (en noruego) y conoce más a fondo a la emprendedora y escritora Francine Mbanza Jensen.





