Refugiados Queer forzados a ocultar su identidad para sobrevivir en los mottak
La antropóloga Adria Scharmen Fuentes desglosa las capas de discriminación contra los refugiados queer. Para un refugiado que huye de la persecución en países como Irán, Uganda, El Salvador, Rusia o incluso Estados Unidos, llegar a Noruega debería significar el fin del miedo, pero para la comunidad LGBTQ+ a menudo marca el inicio de un interrogatorio sobre su propia existencia.
Scharmen Fuentes, experta en la unidad de refugiados de Trondheim, expone la hostilidad del sistema de asilo, el cual obliga a los solicitantes en ocasiones a "comprobar" su intimidad sexual para ser creídos. La antropóloga describe procesos burocráticos invasivos donde la identidad de género u orientación sexual es frecuentemente cuestionada, llevando a rechazos iniciales que obligan a los refugiados a entrar en un ciclo desgastante de apelaciones para evitar la deportación a lugares donde su vida corre peligro debido a su orientación sexual e identidad de género.
Refugios que perpetúan la amenaza de origen
La seguridad física dentro de los propios centros de acogida (mottak) es una de las paradojas más alarmantes que señala la experta. Allí la convivencia con otros refugiados, se convierten en una extensión de la amenaza de la que huyeron. Muchos los refugiados queer deben compartir vivienda con compatriotas o personas de otros origenes, que a menudo mantienen los mismos prejuicios homofóbicos y culturales de sus países de origen. Esta dinámica fuerza a muchos a un proceso de regresar al clóset, obligándoles a ocultar nuevamente su identidad para evitar agresiones directas dentro de los albergues, lo que agrava su aislamiento en un país extraño.
La censura moral del idioma
Una barrera institucional menos visible pero devastadora se encuentra en la comunicación con los intérpretes. Scharmen explica que, en citas médicas o entrevistas legales, los traductores a menudo se convierten en un obstáculo más que en un puente. Movidos por tabúes culturales propios o falta de capacitación, algunos intérpretes utilizan terminología obsoleta y ofensiva, o simplemente omiten información crucial que les da vergüenza traducir. Esta censura moral impide que los solicitantes comuniquen su realidad y necesidades de manera efectiva, dejándolos vulnerables ante un sistema que ya de por sí es escéptico.
El miedo al registro en la comunidad Queer migrante
Existe un miedo generalizado en la comunidad queer refugiada a quedar registrados en sistemas oficiales, lo que provoca que muchos eviten realizarse pruebas médicas vitales. Para contrarrestar esto, organizaciones como Skeiv Verden colaboran con clínicas como Aksept en Trondheim y con el servicio Sjekkpunkt de Helseutvalget en Oslo, que ofrecen pruebas rápidas de VIH y sífilis, además de tests para gonorrea y clamidia, de forma gratuita y completamente anónima. Scharmen enfatiza que facilitar este acceso sin burocracia es esencial para una población que, por desinformación o temor al estigma, suele ser la que menos accede a servicios de salud sexual preventiva.
La comunidad migrante "no solo enfrenta el duelo migratorio y el racismo, sino también la transfobia y homofobia, incluso en las calles de ciudades consideradas seguras” enfatiza. Adria relata incidentes recientes de violencia, como agresiones físicas a personas trans durante festividades públicas en Thondheim, lo que demuestra que la intolerancia persiste.
Scharmen cree que la creación de espacios seguros para actividades culturales promovidos por Skeiv Verden, permite a refugiados queer de Ucrania, Venezuela y Medio Oriente experimentar momentos de normalidad. Para ella lograr que alguien recupere, aunque sea por unas horas, la capacidad de disfrutar sin miedo es el motor que justifica la continua lucha por los derechos de la comunidad migrante queer.
Escuha en entrevista a Adria Scharmen Fuentes en el radio programa y podcast Female Gaze.
