La medida es fruto de un largo trabajo conjunto de distintos organismos del Estado nacional y contó con una audiencia pública previa con amplia participación, y la autorización del Estado posterior al resultado positivo del estudio de impacto ambiental.
No obstante, en los siguientes días, diversas organizaciones ecologistas levantaron la voz contra la medida, lo cual mereció ayer la reacción del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), que calificó los argumentos vertidos por las ONG como de «escaso nivel técnico-científico» y que reflejan «irresponsabilidad» en contra de una actividad que tiene seguridad en las operaciones e impacto positivo en la economía del país, además de cuidado del ambiente.
En tanto, las empresas Equinor de (Noruega), YPF (Argentina) y Shell (transnacional con sede en Holanda) precisaron que el proyecto “Campaña de adquisición sísmica offshore Argentina, Cuenca Argentina Norte” no contempla por el momento la perforación de pozos productores de petróleo o gas. Por ahora se avanzará en registrar imágenes del subsuelo marino para determinar si existen hidrocarburos.
El propio jefe de Gabinete de ministros, Juan Manzur, monitoreó ayer la puesta en marcha del proyecto. Según el funcionario, al efectuar estas prácticas el país «cumple con todos los estándares de cuidado del medioambiente», de la misma manera que se realiza en países más desarrollados, como Canadá, Holanda, Noruega; e incluso en Brasil. Por su parte, el secretario de Energía, Darío Martínez, explicó que actualmente “17% del gas que se produce en el país sale del offshore”, de 36 pozos activos.
Ahora, en la zona a explorar, ubicada a más de 300 kilómetros de la costa, el procedimiento implica la instalación de diez cables submarinos que tienen una extensión de entre 8.000 y 10.000 metros y se conectan a tres fuentes de energía desde la que se emiten sonidos, cuya refracción es captada por micrófonos submarinos, conocidos como hidrófonos.
Con este proyecto será la primera vez que las operaciones se hagan en aguas profundas y ultraprofundas; zonas muy alejadas de la costa donde el mar puede alcanzar profundidades de hasta 4.000 metros.
(Comercio y Justicia)

