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La historia más brutal de Colombia, en exposición en Oslo

Bilde: Beatriz González, Empalizada (Palisade), 2001. Collection of Andrés Matute, Ignacio Goñi, Fernando Goñi. © Beatriz González. Photo: Juan Camilo Segura.

El Astrup Fearnley Museet rinde homenaje a la fallecida artista colombiana Beatriz González (1932–2026) con una amplia exposición retrospectiva. Durante seis décadas, «la maestra» usó su arte para explorar el poder, el conflicto armado en su país natal y el duelo, pero también la esperanza de un futuro.

Lo que el arte puede contar sobre el poder, el duelo y la memoria

A lo largo de una carrera que se extendió durante seis décadas, la artista colombiana Beatriz González (1932–2026) nos mostró lo que el arte puede contar sobre el poder, el duelo y la memoria. En un país marcado por una larga historia de conflicto armado, desplazamiento forzado, comunidades indígenas que luchan por sobrevivir y zonas rurales olvidadas donde los campesinos han sido abandonados por el Estado durante décadas, y a donde solo la guerra ha llegado. Beatriz utilizó las imágenes que nos rodean para dirigir nuestra atención hacia lo que revelan y provocan.

Tras su fallecimiento a principios de este año a la edad de 93 años, la obra de la maestra se erige como uno de los testimonios más poderosos de la historia cultural reciente de Colombia. A lo largo de toda su vida reunió material visual: desde desgastadas reproducciones de pinturas de la historia del arte occidental hasta recortes de prensa sobre la violencia y el conflicto en Colombia. A principios de su carrera abordó íconos populares con una mezcla lúdica de crítica y admiración. Según el Museo Astrup Fearnley:

…dirigió más tarde su atención hacia las imágenes violentas que dominaban los medios colombianos, y creó pinturas, instalaciones de muebles, papel tapiz y obras públicas con potentes declaraciones sobre política y trabajo de duelo.
Beatriz González, Los papagayos (The Parrots), 1987. Collection Pérez Art Museum Miami, gift of Jorge M. Pérez. © Beatriz González. Photo: Oriol Tarridas

Con una combinación de sátira, ternura y rebeldía, abordó temas graves como la violencia recurrente, las concepciones culturales sobre el gusto y el valor, el legado del colonialismo y el desplazamiento de comunidades locales.

Como destaca el museo, la exposición sitúa la obra de González en la compleja historia colombiana y pone de relieve la importancia global que ha tenido su trayectoria artística. En la cultura visual actual, donde las imágenes circulan y se transforman infinitamente, la visión única de González continúa influyendo en generaciones de artistas y pensadores.

Una mirada a Colombia a través de González

En la actualidad, Colombia lleva más de una década intentando alcanzar la paz y dejar atrás el conflicto. Sin embargo, el país sigue afectado por múltiples grupos armados que se disputan los territorios, en una situación política donde los acuerdos de paz están amenazados y en un escenario en el que el presupuesto para la cultura ha sido drásticamente recortado. En este contexto, Beatriz es una prueba de que el arte no solo tiene un papel en la interpretación de la realidad, sino también un rol activo en la historia misma. La obra de Beatriz perdura como una huella clara de esta historia que Colombia aún espera superar.

La exposición abrió el 12 de junio en el Astrup Fearnley Museet de Oslo y mantendrá sus puertas abiertas hasta el 11 de octubre de 2026. Esto ofrece al público una oportunidad única de conocer una de las trayectorias artísticas más significativas de América Latina en los últimos tiempos.

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